Se ha instalado en nuestro mundo de intereses,
la soberbia.
Mientras juegan con el hambre y provocan mil desastres,
se sacuden la verguenza.
La avaricia,el egoismo, nos hacen comer humanos.
Y mirando hacia otra parte,
de una manera cobarde,
aclaramos nuestras manos.
A este depravado mundo tan podrido,
perteneces,
secuestrando tus valores,
recogiendo con temores, lo que crees que no mereces.
Vivimos con tal ceguera,
que sentimos el derecho ,
de ir pisando sobre el pecho, de quien caridad espera.
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