En mi rincón de escritura ,mi refugio,
cuando me duele el latido de la vida,
allí doy rienda suelta a mi tristeza,
y le pongo paños frescos a mi ira.
Allí con la cabeza entre mis manos
mi escritorio es consuelo de mis codos,
allí respiro y mi mente coge el mando
mientras yo voy escribiendo poco a poco.
Y cuando giro el pomo de esa puerta,
voy renovada de alegres energías,
por eso voy allí buscando fuerzas
y el sentimiento lo hago poesía.