que me ha dejado la vida,
es mi lugar.
No admiro escalar peldaños,
que transcurriendo los años
me sirvan para rodar.
No puse ningún empeño
en perseguir otros sueños,
que los míos.
Desprecio a los lisonjeros,
son tramposos, zalameros
y vacíos.
Cuando me prestan ayuda,
no tengo la menor duda,
no me olvido.
Pero no me condiciona ,
a dejar de ser persona.
Lo que valoro y estimo.
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