entre la noche de Santa Marina.
Iba dibujando con su luz dorada
sobre nubes grises, blancas y azuladas,
castaños, laureles, acebos y encinas.
Desde mi jardín yo me recreaba
viendo diferentes colores de verde.
Las formas redondas de nuestras montañas,
las luces, las sombras, siluetas extrañas ,
que con cada rayo mis retinas pierden.
Acerco a la boca mi café caliente.
Con placer degusto su sabor amargo,
sosteniendo el vaso entre las dos manos,
espero un minuto al trago siguiente,
porque cada sorbo me gusta esperarlo.
Oigo un aleteo y vuelvo la cabeza ,
entre los perales salen dos urracas,
vuelan y se posan sobre la maleza,
estiro mi cuello llena de pereza,
mas ya sólo veo dos pechugas blancas
Mi gatita Notti se sube a la mesa.
El León la pone cara de enemigo.
Pero ella le ignora cuando la interesa,
porque el perro sabe que si la molesta,
la gata le ataca sin ningún remilgo.
Al trabajo marchan los chicos del barrio.
Uno a uno voy oyendo los motores.
Fastidiada pienso en ponerme a hacer algo,
porque las labores me enredan un rato ,
y hacia el mediodía aprietan los calores.
vuelan y se posan sobre la maleza,
estiro mi cuello llena de pereza,
mas ya sólo veo dos pechugas blancas
Mi gatita Notti se sube a la mesa.
El León la pone cara de enemigo.
Pero ella le ignora cuando la interesa,
porque el perro sabe que si la molesta,
la gata le ataca sin ningún remilgo.
Al trabajo marchan los chicos del barrio.
Uno a uno voy oyendo los motores.
Fastidiada pienso en ponerme a hacer algo,
porque las labores me enredan un rato ,
y hacia el mediodía aprietan los calores.
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