He descendido hasta la inmensa oscuridad de los infiernos,
escuchando temerosa el galopar de un caballo desbocado,
grité ,supliqué,lloré,pedí ,rogué ,pregunté por qué.
Cuando el dolor no cabía en el interior de mi pecho,
al cielo le grité desesperada ,como sea Señor ,como sea,
y hoy mis brazos le siguen abrazando.