Tú, que tantas veces
has dado forma a mi plenitud,
y que al invisible ángel que es mi imaginación,
tantas veces le colocaste las alas,
para que diligente volase
sobre las míseras palabras.
Naces hoy de un inmenso vacío.
De una mente adormecida por la vida.
Me cuesta parirte
mucho mas de lo normal en mí.
Pero te envuelvo entre mis brazos
con el mismo amor de siempre,
aún a sabiendas de que cada día
significo menos para ti.
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