Ahora,
cuando voy a llegar a los cuarenta años de mi vida,
me pregunto si mereció la pena todo lo que tuve que sacrificar,
para que un día alguien ,me denomine con la palabra "responsable".
Y pienso en aquella niña a la que tuve que reprimir,
( porque su sinceridad me decía las cosas mas inesperadas ,en los momentos mas inoportunos),
(porque su espontaneidad a la hora de expresar sus sentimientos,podía prestarse a confusiones).
Y convertí la sinceridad en cautela,
y guardé mi cariño sólo para los míos.
Y lloro.
Lloro por la niña que reprimo,
y que todavía a veces lucha desesperadamente por escapar.
Y por los niños que aún lo son,
y a los que estamos educando para que algún día ,alguien ,
pueda llegar a llamarlos RESPONSABLES.
Quizás ,
un día,cuando sea viejecita,
no me preocupe si me salgo del lugar en el que me coloqué, en este gran rompecabezas
que es la vida,
y pueda volver a liberar a aquella niña,
a la que a veces tanto añoro.
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